domingo, 26 de abril de 2009

Intuición

Hay una voz que te habla silenciosamente,
apenas un murmullo que te hace dudar,
que te roba la tranquilidad,
o te otorga la certeza.

Es el conocimiento sin libros de lo que ocurrirá,
como el presentimiento que callado nos dice
que no hace falta hacer nada ya,
solo dejar que las cosas caigan en su lugar.

Sentir muy dentro de ti, que no importa lo que hagas,
de cualquier forma ocurrirá,
no importa que lo pienses o que esperes,
ya lo sabes.

Recordar las cosas olvidadas,
procesar la información inconsciente,
otro canal de percepción,
un misterio más.

Reflexiones incorrectas o una intuición.

Quizás nunca lo sepa y siempre lo he sabido.

viernes, 3 de abril de 2009

Miedo

Vivimos llenos de miedo,
de las cosas grandes que no lo son.

Y nos asusta pensar en la justicia,
el amor o el compromiso,
porque son palabras que se han escrito
con MAYUSCULAS en nuestro corazón.

Y entonces preferimos las cosas pequeñas,
con lo cotidiano que nos llena,
como el trabajo o la rutina.

Pero no nos damos cuenta,
que no hay nada grande ni pequeño,
y que aquello que tememos y evadimos
lo tenemos en lo que hacemos cada día.

La Justicia no es algo rimbombante,
ni mucho menos lejano,
está en como nos comportamos,
con aquellos que nos rodean.

El Amor no es solo para los poetas,
que le cantan palabras bellas,
esta presente en cada encuentro,
en cada mirada y abrazo que damos.

No es que un solo acto vaya a llenar al mundo de luz,
ni que dependa de nosotros solamente,
pero debemos decidir si queremos sumar
o restar a lo que queremos cambiar.

Preferimos escondernos en nosotros mismos,
para no ver que los grandes problemas
comienzan con lo que hacemos cada día.

Pedimos a gritos la paz y la concordia,
pero no somos capaces de reconocernos en el otro.

Queremos tolerancia y respeto,
pero ni siquiera somos fieles a nosotros mismos.

Hace falta ser más sencillos,
para hacer de cada acto,
un pequeño motor de cambio.

Hace falta perder el respeto,
por las grandes palabras 
que nos han llenado de miedo y actuar, 
ya veremos que es lo que pasa.

Piensas que me equivoco. 

Pruebalo.

jueves, 26 de marzo de 2009

Inevitable

Solo dime cuanto tiempo he de esperar.

No me importa cuanto tiempo pase,
pero quisieras alargar el tiempo,
hasta que el infinito sea uno con la espera.

No es problema que los minutos se acumulen
y los días vayan formando filas interminables de ansiedad.

Es el querer escapar de aquello que no tiene salida
como pensar que por callar no dices nada.

Cuando buscas que ayer sea mañana
o que tenga cuatro días la semana,
tu escapismo te deja escapar
las horas sin vivirlas.

Los relojes no se detienen porque el tiempo lo haga,
ni pretendas componer el mundo haciendo pausa.

Si sientes que hoy es igual que ayer,
porque la noche se ha quedado a merendar,
cuando sientes que el silencio te invade,
preguntate si no es que has dejado de escuchar.

El miedo de lo que puedas encontrar te detiene,
y aunque sabes que tus alas
pudieran llevarte hasta los demás,
sigues enclavado con tus raices en el suelo.

Las rocas no evaden el movimiento,
mueven al universo entero para permanecer firmes.

¿Porque no eres un poco como ellas y te mantienes firme en lo que eres?

domingo, 8 de marzo de 2009

Atziri

Te escribo a ti que te has ido.

Ya no te puedo ver, pero de alguna manera se, que no te has esfumado
de este mundo, que tu ser, tu alma, tan solo ha partido hacia el viaje
que haremos todos tarde o temprano.

No estoy triste aunque tengo ganas de llorar, se que nos encontraremos
más allá de las estrellas, como lo hemos hecho muchas veces antes.

Pensar en la muerte, no me deja sino vivir más intensamente.

Te agradezco todo lo que aprendí de ti, y me llevaste a tocar muchos
sentimientos y pensamientos que no había podido tocar en épocas más
oscuras de mi vida.

Se que no fue fácil para ti, pero me imagino que ahora estarás tan
libre como el viento y volarás alegremente por campos floreados, sin
los dolores y molestias que tu cuerpo te causaba.

Se que estás bien, muchas veces he oído que la vida y la muerte son
parte de una misma cosa, pero que difícil entenderlo cuando tienes
nombre, cuando tienes vida. Cuando el cuerpo se marchita y deja tras
de sí un vehículo inerte que muchas veces confundimos con el ser.

El miedo que recorre mis venas es también por mi propia muerte y por
la de los seres cercanos.

¿Podré resistir la muerte de aquellos que más quiero?

Y es que estoy tan acostumbrado a creer que estarán ahí, a pesar del
tiempo y las circunstancias de la vida, pensamos que estaremos
eternamente como estamos ahora.

Pero aunque nos sumerjamos en el misterio de la eternidad, sabemos que
aun nos rigen los ciclos de vida y muerte.

Cuando se muere un día, nadie llora.

Porque sabemos que al día siguiente renacerá de nuevo trayéndonos la
luz que ya sentíamos perdida.

Hoy tu te has muerto, y lloro.

Te extraño, te quiero profundamente y te deseo lo mejor.

Puedes estar tranquila de saber que seguiré tratando de vivir desde lo
mejor de mí. Porque la muerte no es sino un recordatorio de que
estamos vivos.

Que cada día sea un homenaje a la muerte y que la muerte sea un
homenaje a la vida.

viernes, 13 de febrero de 2009

Adelante

Aprender, no es leer algo importante en algún libro de moda, ni hacerse como que sabes muchas cosas.

Hoy quiero tener la honestidad para entender cuando me equivoco, cuando debi  tomar un camino distinto para evitar dolor o esfuerzo innecesario.

Humildad, para cambiar el rumbo o sostenerlo a pesar de las dificultades.

Valor, para decidir lo correcto, que no es lo que otros dicen que hagas, ni lo que prefieres aceptar como verdadero para evitar el reflexionar por ti mismo, sino una profunda convicción, propia por conquista.

Aprender es vivir. Y en cada pequeña cosas que vivimos poder descubrir a los pequeños misteriosos maestros que nos enseñan un camino diferente.

Hoy redescubro el mundo, infinito y caotico, pero a la vez tan simple y ordenado.

En la diversidad podemos apreciar la belleza y en la adversidad pulir nuestro espiritú, porque no hay diamante sin transformación, ni hombre que lo sea por nacer.

Nada vale una vida vivida por vivir.

Y porque el dolor se anida en mi corazón, por las inexplicables rutas del destino, entendiendo que detenerme no ayudara a nadie, sigo adelante.

Por mi y para ti.

domingo, 25 de enero de 2009

Posibilidad

Hoja en blanco, eterno testigo de mi mente. ¿Cuantas posibilidades tienen estas letras?

Me encuentro a la vez tan libre y atrapado, encerrado en mi mismo en esta confusión.

¿Sera que el ser, en su existencia, nunca alcance la transparencia del manantial?

Y atrapados en el oleaje, vivamos tratando de distinguir algo de valor, para poder ser tranquilidad y dicha más allá de toda respiración.

Huracán de sentimientos, ideas que vuelan y otras que se posan en lo más profundo del corazón.

Por la vida vamos cargando, miedos y dudas tan antiguos como nuestro cuerpo o aún más, sin darnos cuenta vamos arrastrando nuestras propias mascarás para no ver nuestras posibilidades.

Entender de lo que eres capaz es peligroso, tanto como tener que llevar a cabo aquello que pudieras ser.

Cuando podamos desvanecer el espacio que separa nuestra existencia de nuestro yo en su mejor posibilidad, habremos alcanzado la paz.

Mientras exista la duda y el miedo, la desconfianza, deshonestidad y todo aquello que nos ata, seguiremos luchando por tener el valor de ser lo que somos.

Dejemos atrás lo que nos detiene y cumplamos nuestro pacto con el destino.

domingo, 4 de enero de 2009

Luz y sombra

Luchar incesablemente por alcanzar lo que siempre hemos anhelado, es un impulso de nuestro más profundo entendimiento.

Pero en el camino siempre encontramos obstáculos que nos hacen dudar de nuestra causa, de nuestras capacidades y virtudes, porque no hay quien se impecable a cada momento. Y la luz del sol inevitablemente produce sombras en el sendero.

Hoy mis armas son palabras, que danzan en el viento y es probable que no alcancen la permanencia y sean vulnerables al paso de tiempo. Pero poco importa que mueran las formas cuando permanecen las eternas ideas que las crearon.

Estamos en una guerra sin nombre, donde es el ruido ensordecedor del dolor, nos paraliza. 

Hagamos de nuestros pasos, versos que nos hagan recordar nuestra humanidad.

Nadie se entristece de ver morir el Sol, sabiendo que brillará al día siguiente. La noche no es sino una sombra de la luz que se enciende al otro lado del mundo.

Encendamos nuestros corazones con el fuego de lo eterno, no hay nada más bello que una luz que no se extingue.

Y si en la noche sientes que la soledad te abraza, levanta la mirada al firmamento y que las estrellas te recuerden que nunca estamos solos.

martes, 23 de diciembre de 2008

Incertidumbre

Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces como hay azar y como hay destino, filosofemos.
Séneca

Trascendencia, es una palabra que suena
demasiado grande, demasiado eterna,
y en el fondo desde el centro
resuena un llamado hasta ella.

A dejar huella en el mundo,
que no sea en vano el dolor,
ni las risas o el canto,
que el inmenso recuerdo nos abraze.

Aunque sea en invisible momentos,
permanecer más allá del tiempo,
pero no de piedra en monumento
o como un regalo a nosotros mismos.

Sino aquella entrega desinteresada,
que siendo tan ligera y desapegada,
se queda eternamente impregnada
en el aire que respiran todos.

Probar la eternidad en cada paso,
sentirnos uno aunque seamos dos.

¿Valdra la pena sacrificar la dicha,
por el deber de nuestro ser,
o será que nos perdemos de la felicidad
por querer construir ideas imposibles?

Hoy, la certeza no es mi compañera,
pero una pequeña chispa de entendimiento,
hará que de el salto al vacío
para tratar de encontrar quien soy.

Busca ser lo que de verdad eres,
y entonces no habrá espacio para la duda,
el miedo o la incertidumbre.

Si conozco quien soy, puedo serlo verdaderamente,
en cada una de mis potencialidades
reside el movimiento que me llevará hasta la armonía.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Escucha

En el pecho se encierran las palabras
cuando los pensamientos
invaden el vacio corazón.

Sentir la oscuridad en el día,
no es algo común,
como no lo es el percibir el dolor
que en cada uno reside.

Deten por un momento tu mente,
descubrirás que el mundo grita,
buscando compresión,
duda, miedo o dolor.

Hay demasiados espacios vacios,
miradas perdidas,
decepciones o injusticias
que se acumulan en el vacio.

Lentamente vamos perdiendo la vista,
y dejamos de ver los abrazos, 
las miradas y los encuentros.

Si nos perdemos en la prisa
del momento siguiente,
no podremos atrapar la experiencia
del instante presente.

La tristeza brilla en los ojos,
de aquellos que el mundo olvidó,
y poco a poco ellos también
olvidaron al mundo.

Podemos perdernos en el olvido,
inventar una vía de escape
cerrando los ojos a lo que nos perturba
para vivir en nuestra pequeña soledad.

O podemos abrir un poco los ojos invisibles
para ver lo que no queremos creer,
y aunque el dolor nos inunde profundamente,
hacer lo que sea necesario
para silenciar el origen.

La memoria de nuestra esencia,
es nuestro último bastión,
recordemos lo que somos
y vivamos consecuentemente.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Un ciclo más

Son tantas las cosas por decir, que las palabras se atropellan unas con otras.

Hay un sentimiento de angustia que crece en mi pecho con la incertidumbre de saber si será posible externar lo que corre por mis venas en un día como hoy.

Un día como cualquier otro, se pudiera decir, en el que el ineludible paso del tiempo va dejando su estella en cada respiración.

Pero no es así, porque cuando el alma se detiene puedes sentir que el tiempo ha dejado de existir y es entonces que el inicio-fin de un ciclo en el que el mundo vuelve a recrearse.

Me siento a punto de una implosión de nostalgía. Puedo ver sus rostros y ojos grabado en lo más profundo de mi corazón.

Entonces no me queda más que agradecimiento y un sincero compromiso para honrar el vínculo que nos une.

Gracias por un año más de experiencias compartidas, porque aunque en ocasiones distantes, hay lazos que no se rompen con el tiempo ni el espacio.

Y aunque las palabras son insuficientes, escribo con la esperanza de dejar en ellas aunque sea un diminuto pedazo de mi corazón.